Todas las emociones de la Navidad

Ilusión, felicidad, amor y alegría. Estas podrían ser algunas de las emociones que nos transmiten las fiestas de Navidad; unas fechas que a la mayoría nos gusta celebrar en compañía de los que queremos y donde los buenos deseos son presentes en cada rincón. ¿Pero qué pasa cuando, por el motivo que sea, las fiestas navideñas no nos despiertan los sentimientos que representa que tenemos que sentir? Si nos notamos tristes o sentimos añoranza por alguien que no está con nosotros también nos tenemos que escuchar y buscar la mejor manera de vivir estas fechas en consecuencia con nuestro momento vital. La Navidad es importante y queremos ser felices durante las fiestas, ¡pero al final lo más relevante es vivir un equilibrio emocional y bienestar durante todo el año! 

Estresarnos no hace Navidad

Organizar reuniones familiares multitudinarias, tenerlo todo preparado y ser el mejor anfitrión puede ser más estresante que gratificante si no lo sabemos llevar bien. Una recomendación para gestionar bien la responsabilidad que nos representa invitar gente en casa es organizarnos con tiempo, hacer una lista de las cosas que queremos hacer y de cómo las haremos. Si hace falta, podemos pedir ayuda a alguno de los invitados para que lleve algo o nos ayude con los preparativos. Y quizás es el momento de replantearnos qué queremos hacer y qué importancia tienen algunos detalles que nos estresan demasiado. Al final, disfrutar juntos de la buena compañía tiene que ser la prioridad de las reuniones navideñas, y el estrés no será nunca un buen aliado para una reunión familiar.

Una silla vacía

Algunos expertos aseguran que la gestión de las emociones es el secreto para nuestra felicidad y bienestar emocional. Escuchar cómo nos sentimos, comprender los conflictos que vivimos y expresarlo correctamente en los otros nos ayudará a tratar nuestros problemas cotidianos. Concretamente, durante la Navidad, el luto o la distancia con una persona querida puede ser una emoción a gestionar. Es tan común este sentimiento que incluso se conoce con un nombre: ‘El síndrome de la silla vacía’. Los especialistas en gestión de emociones recomiendan vivir con la mayor normalidad posible nuestros sentimientos, puesto que la tristeza en casos como estos es totalmente legítima y natural. Estar acompañados y hablar de cómo nos sentimos abiertamente nos puede ayudar en estos momentos difíciles. Dejarnos querer y cuidar a los otros nos ayudará a mirar adelante, aceptar la situación y vivir las fiestas lo mejor posible pese a la añoranza.

Regalar no tiene precio

Buscar el mejor presente para aquellos a quien queremos nos hará sentir bien. Regalar es bonito y acertado durante todo el año, pero en Navidad se desata el espíritu más consumista, incentivado por la publicidad en la calle, internet y la televisión. El mejor regalo no siempre es lo más caro, y a veces podemos sorprender más con un regalo experiencial, con algo elaborado por nosotros o con unas palabras bonitas. ¡Podemos regalar tiempo juntos, por ejemplo, puesto que siempre vamos tan faltados! En todo caso, regalemos lo que regalemos, lo tenemos que hacer con conciencia, pensando qué es lo mejor para aquella persona, qué uso le dará y reflexionando sobre cuál es la mejor opción de regalo personalizado.

Los vales regalo son una idea muy acertada para regalar tiempo y experiencias juntos. En este enlace encontraréis algunas recomendaciones y propuestas en la Costa Brava y Pirineo de Girona. Buscad la que más os encaje, ¡hay para todos los gustos!

Tenemos la suerte de tener cerca un territorio fantástico como es la Costa Brava y el Pirineo de Girona, ¡disfrutemos de sus paisajes estas fiestas! Aprovechemos el tiempo libre para pasear acompañados de los que queremos, para decirnos cosas que hace tiempo que pensamos, para mirarnos a los ojos y dedicarnos tiempo, el mejor presente que podemos hacer a alguien. 

Escucharnos y escuchar a los otros, tomar conciencia de las cosas que nos hacen sentir bien y aprovecharlas de forma consciente. He aquí algunos de los secretos para ser felices en Navidad que no salen en los catálogos pero que pueden ser el regalo más valioso de todos.