Estiramientos para empezar bien el día… ¡antes de salir de la cama!

Si hacemos el remolón por las mañanas, puede parecer que queramos levantarnos de la cama. 

Sin embargo, el estiramiento matutino es un acto instintivo e involuntario que el cuerpo realiza de forma automática ante la falta de movimiento: estirar el tronco y las extremidades, a menudo acompañado de bostezos, elimina la tensión que se acumula en los músculos mientras duermes.

¿Por qué deberíamos estirarnos cada mañana?

Hacer estiramientos a primera hora mientras estamos en la cama puede aportarnos innumerables beneficios tanto musculares como fisiológicos, ya que también ayuda a reacomodar todos los fluidos que acumula nuestro cuerpo mientras descansa. Se envía una señal biológica a todo el organismo que modifica la actividad cerebral, reactiva el flujo sanguíneo y regula la tensión arterial y la tensión muscular, además de ayudar en otros procesos fisiológicos que no pueden controlarse de forma voluntaria. 
Los estiramientos matutinos también pueden ayudarnos a fortalecer la musculatura. Los estudios científicos demuestran que refuerzan la unión de los músculos y los tendones y protegen el sistema muscular. Sin duda, esta es una de las mejores formas para prevenir lesiones y diferentes dolencias físicas como contracturas, rigidez cervical o lumbalgias.



¿Para qué sirven los estiramientos en la cama?

Los estiramientos en la cama sirven para destensar los músculos después de toda la noche, entre otras muchas cosas. Por la mañana, tanto los músculos como las articulaciones están tensas y agarrotadas. Además de estirar los músculos y las articulaciones, estos estiramientos, son la forma que tiene nuestro organismo para despertar el sistema nervioso y sensomotor, preparándolos para activarse y empezar el día con energía.

¿Cómo debemos estirarnos para tener un buen despertar?

Los expertos aseguran que uno de los mejores momentos para realizar estos estiramientos es desde la cama, antes de levantarse. Aunque deberemos tener cuidado, ya que en este momento nuestro cuerpo estará poco flexible y podremos sentir la tirantez de los músculos. 

Empezaremos con pequeños y ligeros movimientos, extendiendo los brazos, piernas y pies suavemente hasta despertarnos por completo.Una vez que nuestro cuerpo y nuestra mente hayan tomado conciencia de su entorno, será el momento de empezar a estirar todo el cuerpo. Deberemos empezar poco a poco, moviendo suavemente desde los dedos de los pies hasta los dedos de las manos.

La respiración es un punto importante para estirarnos correctamente y es posible que, como nuestro cuerpo lo hace normalmente de forma inconsciente, no nos hayamos fijado en nuestras primeras respiraciones. 

Para empezar, ponemos manos sobre el abdomen y flexionamos las rodillas manteniendo la espalda recta. Antes de estirar, expulsamos el aire residual de los pulmones con una exhalación larga. Ahora inspiramos profundamente llevando el aire a nuestro abdomen y mantenemos la respiración durante unos segundos, después exhalamos lentamente por la boca. De esta forma, estimulamos el corazón y facilitamos la oxigenación de la sangre, ayudando a los músculos a estirarse con menos esfuerzo.


Si quieres realizar estiramientos matutinos como rutina diaria, te damos algunos consejos que seguro que te ayudarán a hacerlo de forma más efectiva para tu organismo. Y si no sueles estirarte en la cama antes de levantarte, te animamos a que te tomes unos minutos y sientas en primera persona los beneficios que puede aportarte cada mañana.



Estira tu cuerpo de pies a cabeza

Después de haber activado todo tu cuerpo, es hora de empezar a estirarlo. Para hacerlo correctamente, te aconsejamos que sigas un orden para asegurarte de que estiras todos y cada uno de tus músculos. Puedes hacerlo de arriba a abajo o al revés, en este caso empezaremos por los pies.



Pies

Para estirar los pies, debes seguir en posición horizontal, en este caso con las piernas estiradas. Flexiona la punta de los pies hacia arriba y hacia abajo, lo máximo posible en cada dirección, manteniendo la posición unos segundos. Repite el movimiento al menos diez veces. De esta forma, comenzará a activarse el riego sanguíneo en tus pies y en tus piernas. 



Piernas

En la misma postura, flexiona las rodillas hasta tu pecho al mismo tiempo que inspiras profundamente por la nariz. Mantén esta posición durante unos segundos y, posteriormente, expulsa el aire por la boca lentamente mientras estiras las piernas. Repite este ejercicio otras diez veces.



Espalda

Para estirar la espalda, deberás sentarte en el centro de la cama, con la columna recta y las piernas cruzadas. Entrelaza los dedos de tus manos con las palmas hacia arriba y estira tus brazos por encima de tu cabeza. 

En esa misma postura, con los brazos estirados hacia arriba, inclina tu torso hacia un lado y mantén por unos segundos antes de volver al centro. Repite el mismo movimiento hacia el lado contrario sin bajar los brazos. Haz dos repeticiones de cada lado.

Brazos y hombros



Este estiramiento también lo puedes realizar sentado, pero es recomendable hacerlo tumbado. Así que vuelve a tumbarte y estira los brazos hacia arriba todo lo que puedas. Estira también tus manos y gira las muñecas en las dos direcciones para calentar las articulaciones.
Además de los brazos, en este ejercicio, puedes aprovechar para estirar de nuevo las piernas, las rodillas y los pies. Así, estirarás todo el cuerpo con el mismo movimiento.



Cuello y hombros



El cuello y los hombros son una parte muy importante, ya que puede acumularse bastante tensión en esta zona mientras dormimos. Pero también es una zona delicada y debemos tener cuidado para prevenir una posible lesión. Vuelve a sentarte en el borde de la cama y apoya los pies en el suelo. Con la espalda recta y las palmas de las manos sobre los muslos, inclina la cabeza llevando la mandíbula hacia tu pecho y mantén esta postura. Unos segundos después inclina la cabeza hacia un lado y mantén otra vez la posición. Realiza el mismo movimiento hacia el otro lado y repítelo tres veces. En la misma postura, gira tus hombros lentamente hacia adelante y hacia atrás. Después, haz movimientos verticales, hacia arriba y hacia abajo suavemente, sin arquear la columna. Un buen despertar es sinónimo de bienestar. 

¡Estírate cada mañana para activar tu cuerpo y empezar el día con buen pie!