Consejos básicos para el cuidado de la piel en verano

Sabes que en verano es cuando más aumentan los riesgos para nuestra piel? A la mayoría nos gusta disfrutar del sol y sus propiedades pero al mismo tiempo pone a prueba el estado de nuestra piel y hay que ser conscientes de ello. Por ello, es necesario saber las mejores recomendaciones para cuidar más y tener una piel sana y brillante durante todo el verano. Y es que proteger la piel del sol con crema es esencial para no sufrir ni quemaduras ni envejecimiento prematuro de la piel. Cabe recordar que la exposición tanto a los rayos UVA como los UVB es una de las principales causas del envejecimiento avanzado que acelera a la aparición de arrugas y una gran pigmentación.

  • Proteger la piel: Se recomienda cada vez un mayor factor de protección solar para defender nuestra piel de los rayos ultravioleta. Este debe ser elegido de acuerdo con el tipo de piel. En general, se recomienda usar como mínimo uno con 15 de FPS. Además, se aplicarán 30 a 45 minutos antes de iniciarse la exposición al sol, ya que son eliminados por el sudor y el agua.
  • Exposición al sol: Conviene reducir al mínimo la exposición al sol en las horas centrales del día.
  • Beber agua: Lo que tu cuerpo realmente necesita durante los días de calor es mucha agua. Igualmente que todos los órganos del cuerpo, la piel se beneficia de la hidratación con agua. Ayuda a reemplazar los valiosos minerales y nutrientes perdidos cuando se suda, y es vital para el rejuvenecimiento celular, que prevé la aparición de líneas en la cara y las arrugas.
  • Cremas hidratantes: Las cremas y aceites hidratantes permiten recuperar la humedad perdida y son particularmente útiles si el calor reseca la piel. Lo importante es que contenga propiedades hidratantes y emolientes, lo que permite recuperar el agua.
  • Antioxidantes: Debido a la exposición al sol y las agresiones provocadas por la sal y el cloro, es necesario un proceso diario de recuperación de la dermis que podemos conseguirlo gracias a productos que contengan antioxidantes.

 

Hay que evitar las quemaduras e insolaciones causadas por las largas exposiciones al sol.

 

Para disfrutar del sol, no debemos olvidar de hidratar el cuerpo por dentro. Beber agua y comer frutas y verduras con altas dosis de betacaroteno, como tomates y zanahorias, contribuyen a preparar la piel ante el sol

  • Prevenir infecciones: Si pasa algún pequeño accidente la consecuencia es una raspadura, una herida en la piel o una quemadura, para evitar las infecciones es necesario lavar inmediatamente la zona con agua. En caso de grandes o ampollas es importante no tocarlas ni apretarlas.
  • Ropa y gafas homologadas:No sólo la crema nos ayuda en la protección. Utilizar ropa de color claro, ponernos un sombrero o gorra y utilizar gafas de sol homologadas, son recomendaciones muy útiles para evitar quemaduras en la piel.
  • Vitamina C: Genera colágeno y revitaliza las funciones de las células para evitar el envejecimiento prematuro. Si consumes alimentos que contengan esta vitamina, tales como la naranja, las bayas rojas, el limón, el kiwi y el pimiento rojo, tu piel estará más protegida de los efectos nocivos del sol.
  • Dormir bien: Las células se producen y recuperan su fuerza cuando se duerme, ayudando a mantener una piel en buen estado.
  • Nutricosmética: Esta relación entre la salud de nuestra piel y la dieta se materializa en la nutricosmética. Esta tendencia busca combinar los conocimientos sobre la alimentación y la nutrición con la cosmética. Aunque todos los nutrientes son esenciales para lucir un aspecto saludable, es cierto que existen alimentos ligados a la protección de la piel o el aumento de la firmeza de la misma.
El cloro de la piscina es lo que más afecta a nuestra piel, los ojos y el cabello.

 

  • Atención al cloro: Después de haberse expuesto al sol o al agua clorada de una piscina hay que darse una ducha para hidratar la piel. Se puede usar un jabón de PH normal o levemente ácido, que contribuyen a no contraer ninguna infección dermatológica.

No olvide que en la montaña los rayos solares son más intensos como más altura nos encontramos, mientras que, en la playa y en la piscina, el agua hace un efecto lupa incrementando su acción. La sal del mar favorece la deshidratación de la piel y también potencia el efecto del sol: en la playa, dúchese antes de marchar para saca-re-te los restos de la sal.