Cómo cuidar la piel y prepararla para el verano

Cuando hablamos de bienestar nos referimos al conjunto de cosas necesarias para vivir bien y con tranquilidad y, por lo tanto, la salud, la forma física y el equilibrio emocional son algunos de los pilares fundamentales. Aunque en un primer momento podríamos pensar que la salud de nuestra piel no influye de forma directa ni muy relevante en nuestro bienestar, muchos estudios científicos han demostrado que es totalmente lo contrario.

Es esencial sentirse bien por dentro y por fuera, puesto que nuestro organismo funciona como un conjunto de dos partes que se interrelacionan entre sí. La piel es uno de los órganos más versátiles de nuestro cuerpo, y aunque parezca autosuficiente, es muy importante cuidarla de forma correcta y aprender a “escucharla”. Es un reflejo de nuestras emociones y nuestra salud y por eso proteger nuestra piel tiene que convertirse en una prioridad. Tomar tiempo para cuidarnos, ni que sea unos minutos al día, nos puede aportar grandes beneficios en nuestro día a día.

La piel nos protege de todos los agentes nocivos del entorno: el calor, el frío, las bacterias…, controla los cambios de temperatura de nuestro cuerpo y contribuye a la producción de vitamina D, vital para la salud de nuestros huesos y articulaciones. Hay factores que pueden afectar negativamente nuestra piel como el estrés, la contaminación o la falta de descanso. Es por eso y por otras funciones beneficiosas que desarrolla, que tenemos que tomar las precauciones necesarias para disfrutar de una piel saludable: no solo protegernos de las radiaciones solares o exfoliarnos la piel de vez en cuando, sino también descansar y dormir bien, hacer ejercicio para conseguir una correcta circulación sanguínea y alimentarse de forma equilibrada.

Consejos para cuidar nuestra piel

Si dedicamos el tiempo necesario a cuidar nuestra piel y seguimos las recomendaciones de los expertos, podremos conseguir resultados tangibles. Teniendo en cuenta que el bienestar es la suma del trabajo psicológico y físico y la busca del equilibrio entre cuerpo y mente, os dejamos algunos consejos para conseguir una mejor salud para la piel:

1. Preparar la piel

Esta primavera hemos vivido una situación excepcional que también ha afectado de muchas maneras a nuestra piel: la falta de luz o ventilación, la sequedad provocada por el uso intensivo de jabones y desinfectantes… Por eso, este verano, más que nunca tenemos que preparar y cuidar nuestra piel. Antes de exponernos al sol, es importante exfoliarnos para eliminar las células muertas sobrantes y conseguir así un bronceado sano y uniforme. 

2. Tener prudencia con el sol

Las radiaciones solares pueden ser realmente nocivas para nuestra salud. Recordad exponeros de forma gradual y utilizar siempre crema protectora. Cada vez que nos quemamos, provocamos una bajada de defensas en nuestro organismo provocando otros efectos nocivos para la salud. Así pues, hay que asegurarnos de proteger bien la piel aplicando constantemente crema solar y evitando las horas de máxima radiación.

 3. Hidratarse correctamente

No solo es importante hidratar bien la piel de forma constante con productos como cremas o lociones, sino que también hay que beber agua de forma frecuente. El agua es necesaria para recuperar la que perdemos por el sudor y mantener las células de la piel en estado óptimo. Incluso, ayuda al hecho de que las defensas trabajen bien. Beber aproximadamente 2 litros diarios hace que la piel pueda mantenerse elástica y con un estado de hidratación óptimo.

4. Tener una buena higiene

La higiene personal es importante pero, a menos que realicemos esfuerzos físicos, trabajemos en el sector sanitario o de cara al público, tenemos que intentar no ducharnos en exceso.

 Al ducharnos eliminamos restos de piel muerta, óleos naturales y bacterias que en realidad son beneficiosos para protegernos de los factores climáticos agresivos. Por eso, si tenemos que ducharnos con frecuencia, podemos evitar la sequedad de la piel y compensar este hecho utilizando productos hidratantes adecuados.

5. Elegir productos adecuados para nuestra piel

Cada piel es diferente, el hecho de tener la piel más grasa, por ejemplo, significa tener más bacterias y por tanto hay una eliminación más frecuente de células muertas. Este hecho hace que la piel necesite una limpieza más frecuente y la utilización de unos productos específicos. Con la piel seca, en cambio, habrá que utilizar productos que limpien sin quitar la grasa de la piel y la ayuden a regenerarse sola. Es vital conocer nuestra piel y “escucharla” para utilizar productos realmente beneficiosos en cada caso.

6. Practicar ejercicio

Sabemos que el ejercicio físico tiene múltiples beneficios para nuestro organismo, tanto a nivel emocional como físico, pero lo que muchos no saben es que también puede ayudar a cuidar nuestra piel. Según estudios científicos, el deporte estimula la circulación sanguínea, de forma que la piel puede recibir más oxígeno y nutrientes. Por otro lado, el sudor aumenta la temperatura corporal favoreciendo así la eliminación de suciedad y nos ayuda a deshacernos de los puntos negros y el acné. Esto se traduce en una piel más limpia y luminosa.

7. Alimentarse correctamente

La alimentación juega un papel fundamental en la disciplina del bienestar, puesto que seguir una rutina saludable nos proporcionará mayor energía y vitalidad, además de ayudarnos a cuidar de todos nuestros órganos, incluida nuestra piel. Hay ciertos alimentos que pueden ayudar de manera especial, como la fruta y la verdura, que aportan las vitaminas necesarias. Los alimentos con antioxidantes como el aceite de oliva, los frutos rojos, los frutos secos, los albaricoques, las remolachas, el calabacín y las granadas también son realmente beneficiosos. Otra manera de ayudar a la piel a protegernos de las agresiones externas es a través de los alimentos que contienen coenzima Q10, como son los cereales, el pescado y la soja.

El Omega-3, 6 y 9 son ácidos grasos que nos ayudan a equilibrar la hidratación y la grasa de la piel. Es decir, mejoran tanto la piel seca como la piel grasa y la mixta. Se encuentran, sobre todo, en peces azules, nueces, aceite de oliva, semillas de lino y chía. Por último, para evitar que las moléculas de azúcar se adhieran a algunas proteínas, como el colágeno y la elastina, hay que evitar los azúcares refinados.

Archivo de imágenes PTCBG – Hotel Santa Marta

8. Regalar relax y descanso a la piel

El estrés, la falta de sueño y el paso de los años se reflejan en nuestra piel y por eso hay que ser conscientes de la importancia de un buen descanso. Cuando dormimos, nuestra piel también descansa, se regenera y se muestra mucho más saludable, fresca y sana y por eso es fundamental dedicar al sueño la atención que se merece para dar a nuestro cuerpo el descanso que nos pide.

Archivo de imágenes PTCBG – Aqva Banys Romans

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Esperamos que estos consejos os ayuden a conseguir una piel radiante y, sobre todo, el bienestar de todo el cuerpo y la mente. ¡Os animamos a seguirlos y veréis que en pocas semanas os sentiréis mucho mejor!