Combate la depresión con ejercicio físico

Cuando uno está deprimido, no tiene ganas de hacer nada. Pero a veces tenemos que sacar fuerzas de donde no las hay para dar un primer paso. Una de las actividades que ayuda a levantar los ánimos, por mucha pereza que pueda dar de entrada, es el deporte. Sus beneficios para la salud son numerosos.

El ejercicio físico incide en cuatro aspectos que se ven afectados por la depresión: los pensamientos, la neuroquímica, la conducta y, también, el aspecto físico.

¿Te sientes deprimido? El deporte es uno de tus antídotos

La práctica del deporte contribuye a tener la mente ocupada y a no pensar en nuestras preocupaciones. Además, hacer ejercicio físico nos puede servir para motivarnos, prestar atención a nuestras sensaciones de bienestar físico y marcarnos pequeños retos que podemos materializar.

En el aspecto neuroquímico, el desequilibrio de algunos neurotransmisores en ciertas zonas del cerebro puede influir negativamente en nosotros. ¿De qué manera? Reduciendo la sensación de placer que proporcionan determinadas actividades, alterando nuestro ciclo de sueño o nuestro humor, produciendo cansancio… Aquí, el papel del deporte es clave porque libera endorfinas, una sustancia que aporta sensación de bienestar, contribuye a equilibrar los neurotransmisores que favorecen la depresión y libera compuestos que eliminan sustancias nocivas generadas en estados depresivos.

Si nos centramos en la conducta, el ejercicio físico nos ayuda a romper con el aislamiento cuando no queremos salir de casa y no tenemos ganas de hacer nada o nos vemos incapaces. Si la actividad escogida implica a un equipo, quizá nos costará, pero nos esforzaremos para no fallarle a nadie. Y poco a poco, sin darnos cuenta, tendremos una motivación. Gracias a la nueva rutina, nuestra conducta cambiará progresivamente.

Y, por último, el aspecto físico: cuando alguien sufre depresión, se descuida, sube o baja de peso, pierde capacidades de fuerza o resistencia, disminuye su seguridad e incluso ve afectada su sensibilidad al dolor. A grandes rasgos, el cuerpo se debilita. Si lo activamos, rápidamente notaremos los cambios y nuestra mente lo agradecerá. La depresión se revertirá en el momento en que superemos el esfuerzo inicial, y ganaremos confianza en nosotros mismos y motivación para alcanzar nuestros objetivos.

Cree en ti mismo

Lo más importante es que no te pongas excusas a ti mismo: querer es poder, y tu mente te puede jugar malas pasadas. ¿Realmente hay algo que te impida hacer ejercicio físico? ¿Qué tienes que perder? Rápidamente empezarás a notar sus repercusiones, cambios por fuera que contribuirán a tu mejora interior.

Si crees que tu problema es la constancia, socialízate con el deporte. Compartir esta práctica con alguien conocido o, incluso, conocer gente mientras haces ejercicio físico te ayudará a sentirte integrado y a motivarte. Márcate pequeños objetivos y recuperarás el placer de las pequeñas cosas. Alcanzar el bienestar diario está en tus manos.