Año nuevo, vida nueva

Cuantas veces nos hemos dicho lo de “año nuevo, vida nueva”, mientras brindamos con una copa de cava la noche del 31 de diciembre. La vida de todo ser humano está marcada por ciclos que se suceden los unos a los otros. Por ello es crucial saber cómo cerrarlos, para poder así iniciar los nuevos de la mejor manera posible.

Esta sensación de cierre de ciclo, de algo que va a terminar, puede ser fuente de temores generados por el hecho de desconocer lo que vendrá. También puede ser fuente de ansiedad. Parece que cuando se acerca el fin de un año todo el mundo se apresura por terminar todo lo que se había propuesto para ese año y que no ha podido cumplir. ¿Cuántas veces hemos tenido la sensación de que el año ha pasado volando y no nos ha dado tiempo de realizar todos los propósitos que nos habíamos marcado ? Es importante superar estos miedos y ansiedades, y centrarnos la parte positiva que conlleva el cambio de etapa. Cuando cerramos un ciclo tenemos la oportunidad para reinventarnos, para cambiar aspectos de nuestra vida o para hacer nuevos planes y propósitos. Podríamos comparar este cambio con una página en blanco en la que tenemos plena libertad para escribir lo que nosotros deseemos, siempre y cuando lo hagamos dentro de los márgenes de ese folio. Bien sabias son las palabras del filósofo Sócrates: “el secreto del cambio es enfocar toda tu energía, no en la lucha contra lo viejo, sino en la construcción de lo nuevo”. Dejemos el pasado en el pasado y centrémonos en escribir nuestro nuevo futuro.

Cabe destacar que todo cierre de ciclo debe comportar un período previo de reflexión. Un momento dedicado a uno mismo en el que podamos evaluar lo que ha sucedido en la etapa anterior, para poder valorar lo bueno y lo malo, y mantener así aquellos elementos positivos en nuestro nuevo ciclo y corregir aquellos negativos. Sin esta fase de reflexión, puede ser que continuemos tropezando con la misma piedra de forma repetida en nuestra vida.

El fin de ciclo se tiene que convertir en una celebración de todo lo bueno y bonito que nos ha pasado en el ciclo anterior y de todo lo bueno que nos brindará el nuevo ciclo. Aprovecha esta nueva etapa para hacer aquello que no has tenido tiempo de hacer en la anterior. Estudia, lee, trabaja alguna de tus habilidades, ejercítate, conoce a gente, sal de fiesta, viaja, aprende un swahili, apúntate a pilates…. Encuentra tiempo para hacer aquello que te gusta y cambia el chip para que te guste aquello que tengas que hacer. Aprovecha para intentar cambiar aquellos aspectos de tu vida con los que no estas content@ y conforme. Remarco aquí la palabra «intentar», ya que es importante evitar obsesionarse y autocastigarse por no alcanzar los propósitos marcados. Por ello, marcarse objetivos reales y alcanzables es crucial. Al mismo tiempo ser constante y autoexigente con uno mismo es importante para alcanzarlos, siempre que se haga dentro de unos límites razonables. Intentar y no conseguirlo no es el problema, el problema es dejarlo de intentar.

Aquí van algunos consejos para superar este cambio de ciclo de la mejor forma posible:

  • Haz balance de lo bueno y lo malo del ciclo anterior
  • Reconoce los aprendizajes adquiridos
  • Se agradecido por lo vivido, tanto por aquellos episodios malos como por aquellos buenos
  • Felicítate por tu transformación, por pequeña que sea, y por los objetivos alcanzados, aunque solo haya sido uno
  • Establece nuevos propósitos que sean alcanzables y realistas. Tú eres el/la que mejor te conoce
  • Ten una mente abierta y positiva para el nuevo año. Se flexible y acepta el cambio como parte inseparable de la vida.
  • Sé feliz y valora los pequeños placeres de la vida

 

¡Solamente nos queda desearos a todos un muy feliz cambio de ciclo para este 2019!